Texto bíblico: Salmo 93
Este Salmo inicia con una afirmación decisiva: «Jehová reina». No empieza describiendo el problema, la enfermedad, ni la amenaza, ni el ruido de las aguas. Comienza con Dios. Esa manera de ordenar la realidad ya contiene una enseñanza espiritual importante: antes de interpretar lo que ocurre a nuestro alrededor, necesitamos recordar quién está por encima de todo.
El salmo presenta a Dios vestido de magnificencia y poder. Su trono está firme desde la antigüedad y Él existe desde la eternidad. Después aparecen las aguas levantando su voz, una imagen que en el mundo bíblico podía representar caos, amenaza, desorden y fuerzas que parecen imposibles de controlar. Sin embargo, el salmista declara que, por encima del estruendo de muchas aguas, Jehová es poderoso en las alturas.
Hay momentos en la vida en que nuestras circunstancias se parecen precisamente a esas aguas. Problemas familiares, enfermedades, incertidumbre económica, conflictos, cambios inesperados o situaciones que no podemos controlar comienzan a hacer ruido. Y cuando el ruido aumenta, fácilmente podemos pensar que aquello que vemos es lo que realmente gobierna nuestra vida.
El Salmo 93 nos invita a cambiar de perspectiva. Las aguas pueden levantarse, pero no ocupan el trono. La tormenta puede ser real, pero no es soberana. El desorden puede afectarnos, pero no significa que Dios haya perdido el control.
Esto no significa negar las dificultades. El salmista escucha perfectamente el estruendo de las aguas. La fe bíblica no consiste en fingir que la tormenta no existe. Consiste en afirmar que existe una realidad mayor que la tormenta.
Por eso la frase «Jehová reina» puede convertirse en una confesión especialmente importante cuando no entendemos lo que sucede. No significa que sepamos por qué ocurre cada situación. Significa que sabemos quién sigue siendo Dios mientras ocurre.
El salmo termina hablando de los testimonios de Dios y de la santidad de su casa. Esto recuerda que el gobierno de Dios no es arbitrario. Él reina con fidelidad y santidad. Su poder no está separado de su carácter.
Cuando las circunstancias parecen inestables, podemos apoyarnos precisamente en lo que permanece estable: Dios, su palabra y su carácter.
Para reflexionar
Pregúntate hoy: ¿Qué situación está haciendo más ruido en mi vida que la verdad de que Dios reina? ¿Estoy interpretando a Dios desde mis circunstancias, o estoy aprendiendo a interpretar mis circunstancias desde quién es Dios?
Oración
Señor, cuando las aguas se levanten y el ruido de mis circunstancias quiera dominar mis pensamientos, ayúdame a recordar que tú sigues reinando. Dame una fe que no niegue las dificultades, pero que tampoco las coloque por encima de ti. Afirma mi corazón en tu poder, en tu fidelidad y en tu santidad. Que aun en medio de la incertidumbre pueda decir con confianza: tú eres Rey y tu trono permanece firme. Amén.
Frase para recordar:
Las aguas pueden levantarse, pero Dios sigue en el trono.